sábado, 18 de febrero de 2012

Resolución contra Siria en la ONU, remember Libia

Sábado 18 de febrero de 2012
por Víctor M. Carriba*
Prensa Latina

Dos sesiones en una semana y una evidente manipulación de los procedimientos permitieron a los promotores de un cambio de régimen en Siria sacar a flote una resolución de la Asamblea General sobre la crisis en ese país árabe.

La adopción de ese texto tuvo lugar 12 días después de fracasar un intento de las potencias occidentales y de un grupo de países árabes para que el Consejo de Seguridad avalara una condena al gobierno sirio y la salida del poder del presidente, Bashar al-Assad.

En aquella ocasión, la pretensión fue frenada por el doble veto impuesto por Rusia y China en su condición de miembros permanentes de ese órgano de 15 asientos.

No obstante, el actual presidente de la Asamblea General, Nassir Abdulaziz Al-Nasser, convocó para el lunes pasado a una sesión dedicada al tema de los derechos humanos en Siria con la presencia de la jefa de la agencia de la ONU sobre esa materia, Navi Pillay.

La reunión fue una puesta en escena: primero iba a votar un proyecto de Arabia Saudita, lo cual fue desechado más tarde por la delegación de Ryad, y luego se esgrimió la discusión de un informe del Consejo de Derechos Humanos que no correspondía debatir en ese momento.

Al respecto, el representante sirio, Bashar Jaafari, criticó al titular de la Asamblea, quien hasta el año pasado fue embajador de Catar en la ONU, un país que promueve la intervención militar en Siria, por convocar a ese órgano en violación de los procedimientos para buscar objetivos políticos.

Como presidente de ese cuerpo, Al Nasser no condenó los atentados en Damasco y Aleppo, pero decidió citar a esta reunión porque "quiere proteger a los civiles sirios", apuntó el diplomático de Damasco.

No obstante, la sesión sirvió de tribuna para que la Alta Comisionada de la ONU sobre Derechos Humanos lanzara una andanada de acusaciones contra el gobierno de Al-Assad y lo acusara como único responsable del conflicto.

En respuesta, Jaafari denunció a la funcionaria por atacar a Siria sobre la base de reportes de fuentes imprecisas y no de expertos legales o de funcionarios oficiales y la criticó por mantener una posición negativa hacia el gobierno de Damasco.

Pillay habló de las trágicas condiciones que atraviesan los sirios, pero no dijo cuáles son las razones ni mencionó las sanciones unilaterales adoptadas contra Siria, apuntó el representante del país árabe ante la ONU.

Cuatro días más tarde, Al Nasser llamó a otra y plenaria para someter a votación un proyecto promovido por Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña y un grupo de países árabes que vuelve a señalar al gobierno sirio como único responsable de la crisis.

La propuesta era similar a la rechazada por Rusia y China en el Consejo de Seguridad, con algunos cambios de matices, pero con la misma esencia: cargar contra Al-Assad.

Para conseguir ese objetivo, los promotores del documento rechazaron varias enmiendas rusas que buscaban balancear el contenido, según explicó el representante de Moscú en la ONU, Vitaly Churkin.

Finalmente, la resolución fue aprobada por 137 votos a favor, 12 en contra (Rusia, China, Bolivia, Venezuela, Cuba, Nicaragua, Irán, Ecuador, Siria, Zimbabwe, República Popular Democrática de Corea, Bielorrusia) y 17 abstenciones.

El embajador ruso consideró que el texto "refleja las tendencias que nos preocupan: intentar aislar a la dirigencia siria, negar cualquier contacto con ella e imponer una fórmula de arreglo político desde el exterior".

Por su parte, y tras votar contra la resolución, el representante permanente alterno de China, Wang Min, expresó el rechazo de Beijing a una intervención armada y a los intentos de querer forzar un cambio de régimen en Siria.

También repudió la aplicación de sanciones o la amenaza de ellas y reclamó el respeto de la soberanía, independencia, unidad e integridad territorial de ese país.

Asimismo, la clara postura de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (ALBA) con respecto a Siria quedó plasmada en los votos en contra emitidos por cinco de sus integrantes: Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela.

Y en las declaraciones hechas ante el plenario por los embajadores de Venezuela, Jorge Valero, y Bolivia, Rafael Archondo, quienes recordaron lo ocurrido en Libia, donde una resolución del Consejo de Seguridad abrió las puertas a los bombardeos de la OTAN y a la caída del gobierno.

*Jefe de la corresponsalía de Prensa Latina en Naciones Unidas.