sábado, 18 de febrero de 2012

A un año de la sublevación libia prevalece la lucha intestina

Sábado 18 de febrero de 2012
Maggie Michael, AP


Una milicia revolucionaria controla el aeropuerto. Otras dividen en feudos los vecindarios de la capital libia. Se enfrentan en la calles, aterrorizando a los residentes. Retienen a personas en prisiones improvisadas donde se dice que prolifera la tortura.

A un año del comienzo de la sublevación contra Muamar el Kadafi cientos de milicias armadas ejercen verdaderamente el poder en el terreno y el gobierno que tomó el lugar del hombre fuerte del país es en buena parte impotente, incapaz de controlar a las milicias, reconstruir instituciones diezmadas o frenar la extendida corrupción.

Las milicias revolucionarias se consideran los héroes de Libia, los que sacaron al Kadafi del poder y quienes ahora son responsables de la seguridad en las calles porque la policía y el ejército no existen. Insisten en que no entregarán las armas a un gobierno que es demasiado débil, demasiado corrupto y, ellos temen, demasiado dispuesto a permitir que elementos de la vieja dictadura regresen a posiciones de poder.

“Estoy harto”, dijo el comandante de una milicia del pueblo de Zintan, ubicado en las montañas en el oeste, y que controla el aeropuerto de Trípoli. Al-Mujtar al-Ajdar considera que los políticos libios culpan injustamente a los rebeldes por el caos en el país pero no hacen nada por lograr un cambio real.

Ellos creen que los “revolucionarios ahora no tienen cabida en Libia”, agrega al-Ajdar, quien era propietario de una agencia de viajes en Zintan hasta que tomó las armas contra Kadafi y ahora viste uniforme militar. “Pagamos un precio muy alto por la revolución, no por un bendito asiento o autoridad, sino por libertades y derechos”.

Como resultado, Libia ha ido cuesta abajo, de ser un país donde todo el poder estaba en manos de un hombre, a uno que está divido en cientos de manos diferentes, cada una tomando sus propias decisiones. El Consejo Nacional de Transición, que oficialmente gobierna al país, batalla para incorporar a las milicias al ejército y la policía, mientras trata de poner de pie la economía y dar nueva forma a las oficinas del gobierno, tribunales y otras instituciones hundidas bajo el gobierno de Kadafi.