Prensa Latina
La tensión prevalece hoy en Trípoli y resto de Libia en vísperas del primer aniversario del alzamiento contra Muamar El Gadafi, acentuada por enfrentamientos esporádicos y acciones ilegales de milicias integradas por exinsurgentes.
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Combatientes del CNT durante el sitio de Sirte |
Muchos residentes de la capital, incluidos algunos que se sublevaron contra el otrora líder libio, deploran la incapacidad de las nuevas autoridades para restablecer el orden y desalojar a excombatientes de Misratah, Zintán y otras regiones del interior, asentados aquí.
A pesar de varios intentos, el CNT no logró ejercer control sobre esos grupos de irregulares negados a abandonar Trípoli a la espera de puestos o cuotas de poder en pago por la guerra de nueve meses librada con apoyo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Las criticas a las milicias armadas, que mantuvieron presos a unos ocho mil simpatizantes de El Gadafi, se multiplicaron tras conocerse hoy un informe internacional que las acusa de flagrantes abusos, torturas y de poner en peligro la estabilidad y seguridad de Libia.
Durante la última semana, el Gobierno impulsó los preparativos de lo que describió como festejos de la victoria, a la par que redobló la vigilancia ante el temor de que afloren enfrentamientos entre los propios exinsurgentes o entre éstos y fieles al difunto El Gadafi.
El registro de carros, tanto por la precaria policía como por exalzados que dominan calles y zonas de Trípoli, es frecuente para hallar explosivos o armas, pero a veces resulta abusivo para choferes opuestos a la anarquía de las milicias o al mandato del CNT.
Si bien en los últimos días disminuyó la violencia entre las milicias que ocupan la capital, medios televisivos reportan constantes escaramuzas entre tribus rivales, fuera de las principales ciudades.
Al menos 30 personas murieron del domingo al miércoles por combates entre milicias de las tribus Tubus y Zuwaya en el sureño poblado de Jufra, mientras sigue la desconfianza sobre el Ejército porque se afirma está controlado por oficiales de la era de El Gadafi.
Los miembros de las brigadas de Misratah y Zintan también dudan de la capacidad de dominio del CNT dentro de la institución armada, y manifestantes en distintas partes de Libia les reprochan que continúa realizando sus reuniones en secreto y con falta de transparencia.
El primer ministro interino, Abdel Rahim El-Keib, viajó a Benghazi, cuna del alzamiento opositor de hace un año, para el acto oficial del 17 de febrero, mientras el Consejo de Ministros decretó feriado público el sábado "para compensar el primer aniversario" que cae viernes.
La conmemoración de la sangrienta y devastadora revuelta será encabezada por el presidente del CNT, Mustafa Abdul-Jalil, quien se unirá en Benghazi a invitados extranjeros, según se anunció.